Empirismo y realismo en medicina

Empirismo y realismo en medicina
Dos doctrinas filosóficas tan significativas como el empirismo y el realismo han resultado de gran influencia en el pensamiento científico, y por tanto trascendentales en la forma que tenemos de comprender la práctica médica moderna.
   Hay que destacar, como matización previa, que ambos términos no remiten a la misma rama de la filosofía. Mientras el realismo refiere a lo ontológico, al ser y sus propiedades, el empirismo refiere a lo epistemológico, a los fundamentos y criterios que rigen el conocimiento, en particular el conocimiento científico.
   De este modo, el realismo postula ontológicamente que el mundo externo es real y que tiene existencia independientemente de nosotros, y de ahí, que el objeto de conocimiento es independiente del sujeto que pretende conocerlo. El empirismo, por su parte, defiende epistemológicamente que la única fuente de conocimiento es la experiencia, y que todo el conocimiento se forma en última instancia a raíz de las impresiones sensoriales que nos ofrecen nuestros sentidos. Karl Popper y Mario Bunge son representantes de la doctrina realista; John Locke y David Hume son defensores del empirismo.
   Como el realista no puede acudir en sus argumentos a las pruebas sensoriales, necesita acudir a la razón como fuente de conocimiento; es por tanto un racionalista. Como el empirista sólo acepta la experiencia sensible como fuente de conocimiento, considera inaccesible para nuestras facultades cognitivas la existencia y propiedades de los objetos del mundo; es por tanto un antirealista. Así, ser realista en lo ontológico, implica ser racionalista en lo epistemológico, y ser empirista en lo epistemológico, suele implicar ser antirealista en lo ontológico.
   Trasladando estas posiciones filosóficas a la práctica de la medicina, como el realista considera prioritarias las cuestiones ontológicas, su preocupación es tratar de ver qué ocurre realmente en el organismo humano; y por su parte, como el empirista considera prioritarias las cuestiones epistemológicas, concede mayor atención al análisis estadístico de los fenómenos observados.
   La medicina hipocrática defendía que el cuerpo humano estaba compuesto por cuatro sustancias básicas denominadas humores (sangre, bilis negra, bilis amarilla y flema), y que la enfermedad era una consecuencia del estado desequilibrado (por exceso o por defecto) de uno o más de ellos. Cuando estos fluidos se encontraban en una proporción parecida (pepsos) las personas se encontraban sanas; cuando se producía un desequilibrio entre ellos (dyscrasia) las personas enfermaban. En este sentido, la medicina hipocrática era de naturaleza realista, por cuanto consideraba la existencia de un mecanismo subyacente que era causa de la enfermedad.
   Esta manera de ver la medicina perduró durante siglos. No fue hasta la primera década del siglo XIX que los médicos Pierre Louis y Jules Gavarret cambiaron la forma en que eran vistos los problemas médicos. Ambos abogaron por sistematizar y cuantificar la prácticas médicas, aplicando métodos estadísticos al estudio de las enfermedades, en un intento de convertir los diagnósticos médicos en una ciencia exacta  Su interés se centraba en abandonar las teorías meramente especulativas y focalizar la atención en el estudio de un gran número de pacientes, eliminar las asociaciones por casualidad e introducir conceptos como tasa de mortalidad y tasa de curación. Dado que su objetivo era únicamente formular leyes estadísticas con la intención de predecir sucesos futuros, su enfoque era empirista.
   La medicina actual está basada en la asunción de dos presupuestos básicos: 1) que el mundo exterior existe y que es independiente del observador (ontología); y 2) que el mundo exterior puede en alguna medida ser conocido y que sigue ciertas leyes naturales (epistemología). En la medicina contemporánea podemos hablar de una medicina realista cuando la pretensión sea tratar las enfermedades utilizando las leyes de la lógica a partir de una teoría biológica subyacente. Y podemos hablar de una medicina empirista cuando, sin excluir lo anterior, se considere que los tratamientos tienen que fundamentarse en el estudio estadístico de casos conocidos.
   En cualquier caso, el enfoque más fructífero en medicina está basado en lo que Wulff, Pedersen y Rosenberg denominan realismo bajo control empírico [1], y que Bunge prefiere denominar racioempirismo [2], doctrina según la cual las observaciones son un reflejo de las teorías, en una perspectiva que combina razón con experiencia.

Referencias
[1] Wulff, H.R., Pedersen, S.A. & Rosenberg, R. (1986). Philosophy of Medicine: An Introduction. Oxford: Blackwell Scientific Publications.
[2] Bunge, M. (2012). Filosofía para médicos. Barcelona: Editorial Gedisa.

 

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