Medicina científica frente a medicinas alternativas

Medicina científica frente a medicinas alternativas
El problema de la demarcación es un tema central en filosofía de la ciencia, por cuanto remite a la cuestión de determinar cuáles son las fronteras entre lo que debe y no debe considerarse ciencia. Y la medicina, como actividad científica, no es ajena a esta problemática.
   En este sentido, en lo que se refiere a los límites entre la medicina científica y las medicinas alternativas, la diferencia suele remitir a la demarcación entre ciencia y metafísica. Dado que muchas terapias basadas en las medicinas alternativas no se basan en resultados científicos sino en teorías metafísicas, pierden su consideración de ciencia, por cuanto la metafísica, carente de naturaleza empírica, queda fuera de toda posible verificación. Así ocurre por ejemplo con la acupuntura, cuyos pilares básicos se basan en la teoría china del flujo de energía del qi, cuyos argumentos no guardan relación alguna con la distribución de los terminales nerviosos en la anatomía humana, ni es un fenómeno que pueda ser sometido a experimentación u observación [1].
   Hay que tener en cuenta que una teoría científica puede ser confirmada de manera directa o indirecta. En ciencia, existen leyes que pueden ser derivadas de otras leyes de carácter más general, al modo como la primera ley de Kepler puede ser derivada de las leyes de la mecánica newtoniana. Una verificación de las leyes más generales (las leyes de Newton en este caso) provee también verificación indirecta de las leyes de naturaleza más específica (la primera ley de Kepler). Sin embargo, en el caso de las terapias alternativas a la medicina científica, en la medida que su justificación viene dada por teorías metafísicas, las cuales no pueden ser contrastadas empíricamente, quedan fuera además de toda posibilidad de verificación indirecta.
   Mario Bunge hace un repaso muy exhaustivo de aquellas prácticas que limitan el rigor y el carácter de las medicinas alternativas [2]:

  • Las medicinas alternativas tratan a los enfermos como cajas negras, por cuanto ignoran su anatomía, fisiología y bioquímica.
  • Son exclusivamente holistas, pues tratan solo la totalidad, olvidando la especificidad de las partes.
  • No practican estudios farmacológicos que pongan a prueba los efectos de sus preparados.
  • Hacen caso omiso de herramientas de diagnóstico, como los rayos X o la analítica bioquímica.
  • Suelen actuar con el método de acierto y error, obviando la contrastación de las hipótesis bajo condiciones de laboratorio.
  • Generalmente no atienden a la naturaleza sistémica del organismo, al despreciar la interconexión entre las diferentes partes del mismo.
  • Se caracterizan por la ignorancia en su metodología, por cuanto hacen uso de productos desconocidos que aplican a sujetos no estudiados.

   En la medicina científica la práctica de pruebas clínicas es crucial para el éxito de las intervenciones, dado que proporcionan al facultativo información objetiva despojadas de toda subjetividad asociada al paciente y al propio médico. Pero siendo estas pruebas en muchos casos imprescindibles, es sin embargo la observación subjetiva del facultativo lo que mantiene la integridad del contexto [3]. Y es esta particularidad lo que hace que la medicina sea a la vez una ciencia y un arte.
   En cada intervención tomada individualmente, habrá que determinar si son más relevantes las pruebas clínicas o si es preferible decantarse por la interpretación subjetiva del propio médico, basada en la observación del enfermo. Decantarse por una de estas alternativas es algo que forma parte de la sabiduría práctica, y que sólo el médico puede juzgar. Es en este tipo de juicio, ajeno a las reglas de la lógica científica, donde la medicina emerge como una actividad en la que el arte se fusiona con la ciencia. Buena parte de la consideración de la medicina como arte reside en estas reglas generales no científicas que rigen la práctica de las decisiones médicas.
   Pero esta dependencia de la experiencia subjetiva del facultativo no sale gratis al estatus científico de la medicina. A veces el profesional corre el riesgo de dejar a un lado los criterios puramente científico-técnicos para priorizar otros de carácter subjetivo, confiando tanto en las tesis aprendidas que puede llegar a ser fácil confundir opinión personal con evidencia. Y en esta situación se corre el riesgo de que los prejuicios del médico o sus valores morales sesguen el juicio clínico. Como en una especie de círculo hermenéutico, esta naturaleza mixta le acerca a las medicinas alternativas, alejándola de la ciencia, al convertir el examen médico en un verdadero ritual cargado de valor simbólico, semejante a un rito solemne.

 

Referencias
[1] Gillies, D. (2003). The Demarcation Problem and Alternative Medicine. Proceedings of Conference on Karl R. Popper: Revision of his Legacy, La Coruña, Spain, 2003.
[2] Bunge, M. (2012). Filosofía para médicos. Barcelona: Editorial Gedisa.
[3] Black N. (1996). Why we need observational studies to evaluate the effectiveness of health care. British Medical Journal, vol. 312, no. 7040, pp 1215-1218.

 

Un comentario en “Medicina científica frente a medicinas alternativas

  1. Lo que ha sido expresado en tu texto no deja espacio para dudas. Considerar la medicina como una de las ciencias más objetivas y analíticas nunca será absurdo, será de profesionales.

    El médico profesional jamás será mago…en cada día la medicina es una ciencia que más y más se aleja de lo místico para quedarse en lo corporal.

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